Un capacitor electrolítico funciona como una reserva de energía dentro de tu circuito: almacena carga eléctrica y la libera cuando se necesita, ayudando a estabilizar voltajes y filtrar señales.
Es un componente polarizado, con ánodo y cátodo definidos — debe conectarse respetando su polaridad, o puede dañarse. Su dieléctrico está hecho de una fina película de óxido de aluminio, lo que le permite almacenar más carga que un capacitor cerámico del mismo tamaño.
Disponible en valores de 10uF a 1000uF, todos a 25V, es uno de los componentes más usados en electrónica para filtrado de fuentes de alimentación, desacoplo de ruido, y almacenamiento temporal de energía en circuitos analógicos y digitales.